Por: Roberto Toledo. Periodista.
Fotografía: Antonio Narváez (archivo personal).
Era la segunda mitad de la década del setenta en aquella Inglaterra sin Margaret Tatcher, lo que significaba jurarle lealtad a su majestad la Reina, asilo político y seguridad social. Por aquellos años Antonio Narváez era chileno dando vueltas por esos pagos desde antes de nuestro golpe Estado. Fue el primer baterista de los 101 &39;Ers, la banda con la dirección de la casa okupa en la que participaba Joe Strummer previo a hacerse mundialmente famoso con The Clash.
Posteriormente sus tambores quedan registrados en los dos primeros discos de su amigo y compatriota Alvaro Peña: "Drinkin my own sperm" (1977) y Milks mom not powder (1978).
Antonio Narváez es el único chileno nombrado en el documental dedicado a Joe Strummer “The future is not unwritten” (2017) del director inglés Julien Temple.
En 2019, el retirado fotógrafo free lance y por siempre amante del Jazz, música que difundió más de 20 años en su programa “No sólo jazz” a través de Radio Contrabanda F.M. de Barcelona, viajó a Chile porque fue uno de los jurados del Festival In-Edit aquí en Santiago.
En nuestras conversas comentó alguna vez: “¡Es un regreso para tal vez nunca más volver!”.
Esta es la síntesis de una historia lejos de los brillos y la mitomanía fabricada por la publicidad y el marketing. Finalizaba aquel invierno de 2019 y en una cafetería aledaña al Parque Forestal de Santiago de Chile, Antonio Narváez (Valparaíso, 1943) evocó algunas de sus andanzas con la música
Esta entrevista fue publicada en Rockaxis en abril de 2022. Esta versión tuvo algunos ajustes.
¿Por qué llegó a la batería?
Yo escucho música desde que soy muy jovencito. Desde antes de caminar. Y mi madre es colombiana y en mi casa siempre había música -y dentro de las músicas- que ella escuchaba estaban los ritmos colombianos. La gente cuando habla de ritmos colombianos piensa inmediatamente en la cumbia y el ballenato. Pero también estaban el joropo y el bambuco, que son músicas tradicionales de Colombia. Y estaba esa música sonando en casa, aparte de la música se sonaba en la radio, y cuando los niños empiezan a caminar y te toman de los deditos para que no pierdas el equilibrio, ella con la música iba medio bailando conmigo. Entonces, digamos la música para mí es algo que no tuve que prestarle una atención especial porque era parte de mi vida.
¿Cuál es su relación con ese instrumento?. Todas las músicas folclóricas tienen ritmo, percusión, entonces yo andaba por ahí golpeando. Y después a los 13 años, me encuentro con la eclosión más que la explosión del Rock & Roll, el año 1956 o 57, que a través de la radio llega con mucha fuerza, Bill Halley, Elvis, Little Richard y toda esta gente. Y otra vez, tenemos ahí otro ritmo poderosísimo. ¿Y lo enganchó?. Sí, inmediatamente, fan total y absoluto.
¿Qué le pasa cuando aparece Violeta Parra?
Uno se empieza a dar cuenta que hay otras realidades que le son ajenas a uno. Pero no por ser ajenas no son reales y te afectan porque tienen que ver con otras facetas de tu país donde tú vives que están ahí, han ocurrido o están ocurriendo y hay alguien que más que cantarlas, te las está arrojando a la cara para que te enteres, tú, ignorante blanquito de clase media o alta, que hay otras realidades ahí afuera.
¿Cómo vivió ese cambió que presentó el contenido de la “Nueva Canción”?
Había un gran interés por nueva canción chilena, incluso por los compositores por la música folclórica de otros países y fundamentalmente el país vecino que es Argentina. La samba, la chacarera y además también había influencia de otro país vecino por el norte que es Perú con la cueca y la zamacueca porque resulta que nosotros tenemos aquí en Chile la cueca y ellos tienen la marinera, que es una cueca y después está toda la música andina, de Bolivia, que es norte de Chile, norte de Argentina, norte de Perú, Bolivia, que es una música que ha influenciado desde Víctor Jara a todo el mundo.
Inglaterra. El 101 de Walterton Road en Londres, muchos sin casa viviendo de okupas ¿Quiénes eran los 101 Ers? Estaba Patrick, que sabía tocar la guitarra y cantaba. Estaba Woodie, que posteriormente fue Joe Strummer, pero en aquella época se hacía llamar Woodie. Estaba Simón, que tocaba el saxo, pero originalmente fuimos Patrick, Woodie, alguien más, Simon y yo, creo.
¿Cómo se armó esa banda?
Primero yo puse la batería, fui, compré piezas que faltaban, pies de plato, las baquetas, y montamos una batería, lo mínimo, pero había una batería. Tuve que comprar parches para el bombo, un pedal para el bombo y teníamos una batería. Y después no me acuerdo cómo Woodie apareció con un amplificador, para una guitarra eléctrica. Allí nadie realmente era músico en el sentido estricto de la palabra -porque el tocar un instrumento no te hace músico- porque llamar a alguien músico, para mí, es una cosa seria. Y así comenzó como un grupo de amigos que compartía una casa okupa a tocar música. Todos fuimos
aprendiendo de a poco, desde prácticamente no cero, pero desde ¿lo mínimo? y como autodidactas.
Tiempo después con Alvaro Peña participa en la grabación del disco "Drinkin my own sperm” ¿Qué recuerda de esa experiencia? Como Álvaro llevaba la voz cantante – que es lo único que hay agregado- nosotros tocábamos piano y batería al mismo tiempo, pues yo pensé que él iba a grabar las bases de piano para yo después tocara encima por eso es que yo paré un par de veces porque dije:
“¡Bueno, que siga grabando él la base de piano y yo después puedo arreglar algo o tocar encima!” Pero no fue así. Después cuando fuimos a editar aquello, a hacer la mezcla, Álvaro agregó un teclado electrónico, un sintetizador, unas líneas de bajo que se pueden apreciar levemente, unas líneas de bajo muy elementales, muy básicas.
¿Cómo fue la reacción en el estudio? Estaban bastante sorprendidos, no entendían nada.
¿Qué dijeron los ingleses?. Cuando estábamos en las mezclas, escuchando algo que habíamos grabado, el estudio de grabación estaba en la planta baja, primer piso y en la pecera donde estaba el técnico ahí había una escalera de caracol que llevaba a las oficinas que estaban en el piso superior. Había una trampilla tipo submarino. De repente se abre la trampilla y una mujer que trabajaba arriba asoma la cabeza y dice: “¿What kind of music is that?”, (¿Qué música es esa?), “¡It sounds like south american punk!”, (¡Suena como punk sudamericano!) y nos reímos, porque ni yo pensaba que era punk y quien escuché el disco sabe que lo que menos tiene es de punk, pero fue la única vez que yo escuché a alguien, primera y única vez que escuché a alguien diciendo eso.
¿Qué estudio era?. Era un estudio… no me acuerdo, porque resulta que Álvaro, después descubrió que, a pesar de ser un estudio pequeño, había pasado gente bastante importante. Incluso creo que hasta la Joan Jara apareció por ahí con unos casetes de Víctor Jara para que los digitalizaran.
Un concepto: Chile
Chile es una larga y estrecha franja de tierra que limita… a la izquierda que ya no sé si es el este o el oeste con el océano pacífico, a la derecha con la cordillera de los Andes, al norte con el Perú y al sur con la Antártida y es eso, una isla. En un continente que se llama Sudamérica.
¿La música para el ser humano?
La música para el ser humano es algo que empezamos a percibir desde que estamos en la barriguita de la madre porque lo primero que estamos escuchando ahí es ritmo, es el latir del corazón de esa mujer, entonces ya nacemos con una pulsación rítmica que es importantísima y como esa pulsación rítmica es muy importante en la música, pues la música es vida.
Otro concepto: Volver. Es el título de un tango.
La vida. Lo que precede a la muerte.
La amistad. La amistad no es importante. Es imprescindible.